Risotto de calabacín, puerros y limón

Con esto del teletrabajo el viernes es día de cocinar al terminar la jornada laboral, básicamente por que por la tarde ya no trabajo y me da tiempo a hacer algo antes de que la Sra. Phibes termine sus labores laborales. Entre semana tenemos la comida preparada del día anterior, solo calentar y listo, pero el viernes me dejo llevar y suelo hacer cosas distintas.

La cosa es que ojeando la sección de recetas de Mas que lechugas di con una receta de risotto que me llamo la atención. Tenia dos premisas que la hacían muy apetecible para el almuerzo del viernes, pocos ingredientes y rápida de preparar. Además lleva limón, y me gustan los sabores ácidos en las comidas, así que tenia que preparar la receta sí o sí.

Yo he variado un par de cosas de la receta original, principalmente he quitado el vino y cambiado ligeramente el orden al añadir alguno de los ingredientes, pero en general sigue igual. No de ja de ser un risotto, no se puede cambiar mucho la verdad.

Esta es la segunda receta de risotto que pongo por aquí, la primera es un clásico arroz con setas que es la delicia de jóvenes y mayores en mi casa. En esta entrada ya os cuento un poco del origen de esta preparación por lo que no me entretendré ahora en esto, sin más dilación os pongo la receta.

Ingredientes, para dos personas:

  • 1 taza de arroz, de grano grueso. Lo suyo es de la variedad arborio, yo use el SOS de toda la vida.
  • 3 tazas de caldo. Yo use de pollo, pero podéis sustituirlo por caldo de verduras.
  • 1 puerro picado.
  • 1 calabacín mediano cortado en dados.
  • 1 nuez de mantequilla.
  • La ralladura de un limón.
  • Opcional. Podéis sustituir una de las tazas de caldo por una copa de vino blanco.
  • Queso parmesano rallado. Cantidad al gusto, pero creo que esta receta necesita poco para no matar el sabor de las verduras.
  • Sal, pimienta y aceite.

Preparación:

En una olla mediana poned un par de cucharadas de aceite de oliva y dorad los cubos de calabacín. Aseguraos de que el aceite esta bien caliente antes de echar la verdura, así evitareis que pierda mucha humedad y quedaran mejor en el plato. Cuando estén dorados, sacadlos de la olla dejando la mayor cantidad de aceite en esta y reservad.

Mientras se hacen los calabacines podéis poner a calentar el caldo, debe de estar caliente cuando lo vayáis añadiendo al arroz.

Poned el puerro picado en la olla. Si veis que hay poco aceite añadid un poco, pero sin pasaros, y pochad la verdura hasta que este blanda. Cuando la verdura empiece a trasparentar incorporad el arroz y la mantequilla. Cocinadlo todo durante un minuto, si vais a poner vino este es el momento, dejad que lo absorba mientras lo removéis y cuando ya no quede liquido salpimentad y poned la ralladura de limón antes de añadir el caldo.

En este punto debemos de empezar a poner el caldo con ayuda de un cazo, se trata de cubrir el arroz sin llegar a ahogarlo. Mientras vais añadiendo el caldo deberéis de remover la olla para que el arroz suelte parte del almidón y que quede pastoso.

Deberéis repetir el proceso hasta que el arroz quede blando. Aquí hay otra diferencia sobre la receta original, para evitar cocer el calabacín en exceso yo preferí incorporarlo en la ultima tanda de caldo, justo antes de añadir el queso. De esta manera conseguí que la verdura estuviera un poco mas al dente.

A la hora de servir podéis decorar con un poco mas de ralladura de limón y queso por encima.

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