Continuando con las noches de cena online organizamos una velada vegetariana. La que la única regla con respecto al plato era que no tuviera carne, siendo los únicos elementos provenientes de animales permitidos la leche y sus derivados y los huevos.
Hubo un poco de todo, ensaladas, platos de pasta, falafeles con mas o menos suerte y empanadas de pisto. Una cornucopia de productos vegetales de toda catadura.
El tema con este tipo de recetas es que tenemos una cocina rica en en platos de productos de huerta y legumbres, no hace falta escarbar mucho en el recetario patrio para alejarse de los productos cárnicos. Históricamente la carne ha sido un producto caro de producir o conseguir por lo que en esta tierra de pobres nos hemos ido ingeniando para comer bien de lo que teniamos.
Además del factor de la riqueza tenemos la suerte de ser una tierra de paso de muchas culturas, y todas ellas han dejado impronta en nuestra cultura. Por supuesto eso incluye nuestra cultura culinaria, que se ha beneficiado de la influencia de los pueblos mediterráneos y de los productos que importamos desde las Américas.
Una vez dicho esto, yo me he ido a recetas de Oriente Medio. ¿Por qué?. porque me gusta, no hay mas razón, aparte de que las otras recetas las tengo muy vistas.
Para esta entrada no voy a dar una receta, daré dos y varios enlaces a recetas que ya hemos hecho aquí. La razón es que me decidí a hacer una noche de picoteo vegetal, así que preparé 5 platos , una salsa y un pan a modo de degustación.
Para poder cambiar de platos y probar cosas distintas preparé dos tipos de hummus, uno con zanahoria y otro con boniato. Teniendo estas dos cremas en mente decidí aportar frescor incluyendo un mutabal turco y un borani iraní a modo de mezzé, ambos platos se preparan con yogur y son perfectos para degustar con los panes de sartén que ya expliqué en otra entrada anterior. Aunque para estos panes no usé ninguna mantequilla especiada.
Como platos contundentes hice unos falafeles de guisante y unos buñuelos de calabacín acompañados de una salsa de yogur y pepino. En la entrada de los buñuelos podéis encontrar la receta de la salsa.



Las dos nuevas recetas son entrantes que requieren poca elaboración pero dan mucha presencia a cualquier mesa, aunque puedan parecer repetitivos al tener los dos una base de yogur, su elaboración e ingredientes los distingue entre si y asegura ser la delicia de nuestros comensales.
Al turrón. ¿Qué es el mutabal?, pues no es más que un baba ghanoush al que se le agrega tahini, pero también una o más especias y hierbas, como pimentón, ají o comino. El tahini es otra pasta típica del Medio Oriente, hecha con semillas de sésamo, que se muelen con un poco de agua para obtener una crema espesa, utilizada en la preparación de muchos condimentos y platos.
En la versión siria, la versión que os presento aquí, se agrega yogur griego de leche de oveja a la preparación. El mutabal es, sin más, una versión mas elaborada y perfumada del baba ghanoush. Las cantidades que os pongo aquí es para un entrante para dos personas, por lo que si queréis hacerlo en casa para más gente deberéis aumentar las cantidades.
Ingredientes mutabal:
- 1 berenjena.
- 2 cucharadas de aceite de oliva.
- 100 g de yogur griego.
- jugo de limón.
- 1 diente de ajo.
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce, picante o ahumado (según gustos).
- 1 cucharadita de tahini.
- Un poco de perejil picado.
Preparación:
Asar la berenjena en un horno, metiéndola entera a 200 grados hasta que veamos que está blanda. La única preparación previa a asarla es pincharla con un cuchillo en varios sitios, de esta forma perderá un poco del exceso de agua que tenga.
Cuando la berenjena este tierna le retiraremos la piel, con cuidado de no quemarnos. Pasaremos la pulpa a un cuenco y añadiremos el ajo rallado, el tahini, el yogur, una cucharada de aceite, zumo de limón y sal, mezclándolo todo bien. Deberemos jugar con la cantidad de sal y limón, por lo que habrá que ir probando.
Para presentar el plato pondremos por encima la segunda cucharada de aceite, el pimentón y el perejil.

El borani es un aperitivo tradicional iraní que se prepara con espinacas, cebolla y yogur, se come frío y con pan que se moja directamente en la preparación. La cantidad de espinacas en la receta puede afectar el color del borani, por lo que puede ser más o menos verde. Se puede servir como aperitivo o como acompañamiento para muchas preparaciones de carnes o verduras a la brasa.
De nuevo, recordad que estas cantidades están pensadas como entrante para dos personas.
Ingredientes borani:
- 1/2 kilo de espinacas, lavadas y picadas.
- 1 cebolla picada.
- 3 cucharadas de aceite de oliva.
- 100 g de yogur griego.
- jugo de limón.
- 2 diente de ajo.
- 1/2 cucharadita de pimentón dulce, picante o ahumado (según gustos).
- Un puñado de nueces picadas.
Preparación:
En una olla poned dos cucharada de aceite y dorad los ajos picados, cuando empiecen a dorar añadid la cebolla y cocinadla hasta que este traslucida. Agregad las espinacas y cocinad durante unos 10 minutos, no os preocupéis si parece mucha cantidad, menguará mucho.
Poned las verduras en un bol y añadid el yogur, el pimentón y el jugo de limón. Mezclarlo todo bien, tapar con film y dejar en la nevera durante una hora al menos. Para presentar añadid la ultima cucharada de aceite y las nueces picadas.
