La ultima receta de la noche de calabazas es quizás la mas simple y la mas sorprendente, alguien me dijo que comer este plato era como saborear una torrija. Así que por lo menos sé que sorprenderá a mas de uno.
La razón de esta comparación entre torrijas y calabazas se debe al aliño que usé para el plato. Hice una reducción de agua, miel y vinagre que luego mezcle con la calabaza asada que tenia su propio aceite aromatizado con sésamo.
Como recomendación general es preferible tostar un poco las semillas de sésamo antes de usarlas, esto hace que los aceites naturales de la semilla se acentúen aportando mas sabor y de paso obtenemos un bonito color dorado que queda mejor en el plato. A mi se me olvidó en esta ocasión, por lo que no lo veréis en las fotos del plato.
De nuevo os recuerdo que esta receta esta pensada para poner con muchos mas platos, por lo que las proporciones son para una persona.
Ingredientes:
- 200 gr de calabaza asada.
- 50 gr de queso feta.
- 10 gr de semillas de sésamo.
- 2 cucharadas de miel.
- 1 cucharada de vinagre de vino.
- Sal y aceite.
Preparación:
Empezad asando la calabaza. Cortad la calabaza ya pelada en dados y ponedla con un chorreón de aceite de oliva en una bandeja de horno tapada con papel de aluminio. Cocedla a 180º durante una hora aproximadamente, o hasta que este blanda.

Mientras se cocina la calabaza podéis tostar las semillas, para ello ponedlas en una sartén sin aceite a fuego medio y movedlas mientras cogen color. Tened cuidado ya que se queman muy rápido si no se vigilan.
Para el aliño poned en un cazo o sartén 4 cucharadas de agua, la miel y el vinagre. Cocinad a fuego vivo sin dejar de remover hasta que tengáis una textura que permita separar la reducción con una cuchara y que tarde un poco en unirse de nuevo.
Cuando la calabaza este blanda, quitad el papel de aluminio y añadid las semillas de sesamo. volver a ponerlo todo en el horno durante 10 minutos a 220º grados, si tenéis función de grill usadla. Se trata de tostar un poco todo.
Cuando este la calabaza dorada sacadla y añadid la reducción de miel y vinagre, apartadla en un plato o cuenco y dejad atemperar antes de añadir el queso desmigado con las manos.
