Una receta rápida y muy socorrida en caso de visitas, un hojaldre cubierto de verduras cocinadas a la plancha y terminada de cocer en el horno. Hemos aprovechado el pedido de Mas que lechugas para hacer esta receta con un estupendo calabacín de piel naranja, algo mas dulces y con la piel mas suave que los que tenemos habitualmente.
Como curiosidad os comentare que la masa que hoy conocemos como hojaldre es antigua como la historia del comer, se han descrito recetas con masas parecidas al hojaldre desde tiempos de romanos y griegos. Siendo probablemente anterior a estos, la elaboración o principio que sustenta esta masa es simple, intercalar una grasa entre las capas de masa de harina. Obteniendo al hornear un pan de múltiples capas, en forma de hojas de un libro que resultan muy quebradizas al comer.
La receta moderna tiene diversos orígenes, siendo descrita con detalle y profusión en 1607 por Hernández Máceras. Como origen anecdótico, relatan que un aprendiz de panadero olvidó poner mantequilla a una masa que debía ser horneada en el día. Preocupado por el enfado del maestro panadero añadió mantequilla a la masa mientras iba doblándola sobre si misma a toda prisa para evitar ser reprendido. La sorpresa llegó al hornear los bollos hechos con esta masa, ya que subieron de manera espectacular y uniformemente.
Ya en particular, os contaré con algo de sorna, que esta receta surge en mi recetario a raíz de un intercambio de ideas culinarias con un amigo de oscuro pasado onubense. A tal suerte, que en una ocasión me dio a entender, que cuando la tarde se alargaba y las ganas de cocinar no estaban prestas para la cena, el arreglaba el envite horneando una fina masa de hojaldre con las verduras que mas a mano tenia.
De tal guisa, que con la copla me quedé y hete aquí el resultado de mi experiencia, sin mas que aconsejar al lector que juegue con distintas verduras y pruebe a añadir otros elementos, como queso o carne, a la pieza a hornear. Sin duda el resultado no desmerecerá del explicado tras estas lineas.

Ingredientes(Para 2 personas):
-Un rollo de masa de hojaldre rectangular, aunque puede tener la forma que queráis.
-1 calabacín de tamaño grande.
-1/2 cebolla cortada en juliana.
-1 o 2 tomates cortado en rodajas.
-Un poco de orégano.
-2 cucharadas de zumo de limón, opcional.
-Un huevo batido para «pintar» la masa, opcional.
-Sal y aceite de oliva.
Preparación:
Cortad el calabacín en rodajas y pasarlo por una sartén con un poco de aceite, dándole un toque de sal para que suelten agua. Cuando estén hechos, dorados y algo tiernos, cocinar la cebolla. El punto de esta ira al gusto, yo tengo tendencia a dejar que se caramelice, pero podéis cocinarla menos.
En una fuente de horno o en una rejilla poned la masa de hojaldre y doblad los filos hacia adentro, os quedara una suerte de «marco» que rodeara la masa. Con un tenedor, pinchad el interior de la masa y esparcid el zumo de limón. También podéis «pintar» el borde exterior con huevo batido para que se dore al cocinarlo.
Ahora solo queda rellenar el interior del «marco» con la cebolla, el calabacín y los tomates cortados a rodajas. Estos últimos no hace falta que los cocinéis ya que se harán en el horno, espolvoread el orégano por encima y metedlo al horno previamente pre calentado a 230º. Yo lo cocine a uno 190º durante 25 minutos aproximadamente.
Como podéis intuir esta receta admite mil variaciones, la mas obvia es quizás añadir algún tipo de queso. Sospecho que en este caso los quesos curados irán mejor que una mozzarella, ya que esta soltara mucha agua y puede arruinar la masa. En todo caso, jugad, experimentar y divertiros.




Una receta sencilla y socorrida
Acompañada de una fantástica explicacion
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