El humilde plátano, usado como adjetivo minusvalorativo y victima de chistes falocentricos, esta fruta ha salvado a marineros y poblaciones del hambre en incontables ocasiones. Presentada de mil formas, cruda, cocida, frita, a la plancha, como aporte en ensaladas, batidos o en repostería.
Podemos encontrarla en celebres y conocidas recetas como el Arroz a la cubana, panes como el Pan de banana o recetas mas exoticas como el Bananas Foster de Nueva Orleans.
Incluso es usada en otros menesteres menos gastronómicos como la elaboración de tejidos, tinturas para telas o en la fabricación de detergentes, debido a el alto contenido de potasio de esta fruta.
En resumen, ya tardaba en poneros una receta de este exquisito manjar. En esta ocasión os presento una receta derivada del pan de banana del que hablaba al principio de la entrada.
Es básicamente una receta de aprovechamiento, últimamente me llegan mas plátanos de los que puedo comer y algunos se me han pasado quedando con ese aspecto negro y poco agradable.
El caso es que cuando se ponen así no están malos, pero el contenido de azúcar del plátano hace que este fermente ligeramente, potenciando muchísimo el sabor y dulzor del fruto.
Hace algún tiempo vi, en uno de los muchos programas sobre cocina que consumo a lo largo del mes, que una señora a la que aclamaban como una de las mejores reposteras de bizcochos de plátano hablaba del uso de estos plátanos por estar en un estado optimo para los bizcochos.

En tal guisa, he decidido probar a hacer mi versión del bizcocho de plátano, con esos plátanos tan pasados que tenia en mi frutero y este ha sido el resultado.
Ingredientes:
-6 plátanos pasados, dependiendo del tamaño pueden ser 4 si son grandes.
-El zumo de una naranja.
-3 huevos, separadas las claras de las yemas.
-2 medidas de harina, en mi caso la medida ha sido un vaso de yogur de cristal.
-1 medida de Maicena.
-1/2 medida de azúcar.
-1 cucharadita de canela molida.
-Un sobre de levadura química.
-una pizca de sal.
Preparación:
En un bol grande mezclamos los plátanos machacados, el zumo de naranja, las yemas de los huevos, la sal y el azúcar. Lo batimos todos bien, hasta conseguir una pasta homogénea, si lo preferimos podemos usar una batidora para dejar toda la mezcla bien fina.
En un bol aparte ponemos al punto de nieve las claras de huevo y las reservamos para añadirlos a la mezcla.
Vamos incorporando la mezcla de harina, maicena y levadura química tamizadas a la masa de plátano hasta que quede bien ligada. Después añadimos las claras de huevo montadas, esto lo haremos con movimientos envolventes para que no pierdan el aire que le hemos dado al montarlas. Preferiblemente sin usar la varilla y nunca con la batidora.
Una vez todo mezclado lo pondremos en un molde, engrasado si fuera necesario, y lo hornearemos a 140 grados durante unos 30 minutos. El horno deberá estar previamente precalentado y recordad que los tiempos de cocción dependerán del horno y forma del molde. Mi recomendación es que cuando ya este dorado por arriba probéis a pincharlo hasta el fondo con una varilla, si sale seca es que ya esta cocinado.

Un par de apuntes, la medida de azúcar es pequeña en comparación con otras recetas. Esto se debe a que el plátano ya maduro aporta muchísimo sabor y dulzor al bizcocho, mi recomendación es que probéis primero a hacerlo así o puede resultar demasiado empalagoso. Por otra parte no dejéis de jugar con las especias, en la receta os pongo canela, yo quería saber como sabría el pastel sin demasiados matices ya que el protagonista debía ser el plátano, pero podéis jugar con muchas cosas. mi recomendación añadid un poco de pimienta jamaicana molida a la mezcla, ahí lo dejo.