Bizcocho, bizcochuelo o queque, todos nombres para la misma masa repostera que nos puede dar grandes alegrías sin la dificultad de otras recetar de postres donde la medición de las cantidades a usar es de suma importancia.
Hoy os traigo una receta de la señora Phibes, la preparó el otro día y quedó como podréis ver pese a mis pésimas fotos, espectacular. El toque de cacao, eso sí de calidad, le aporta mucho sabor sin resultar empalagoso o pesado. Una maravilla.
Yo personalmente uso la base que os voy a explicar en esta entrada, sin el cacao, para multitud de bizcochos y tartas. Es una de esas recetas que pasan de madres a hijos, en mi caso me la enseño mi madre y ella la saco de una amiga, o de una amiga televisiva como Eva Arguiñano. Se trata de una receta que usa las medidas de un vaso de yogur para todos los ingredientes, lo que facilita mucho su preparación y cualquier juego que se le quiera hacer.
La primera vez que prepare esta masa use un yogur de fresa, y el resultado fue un riquísimo bizcocho con un ligero sabor a fresas que con el tiempo he ido tuneando. Os recomiendo, también, que probéis a añadir un vaso de zumo de naranja y un poco de ralladura de la cascara a la mezcla, con algo más de harina para corregir el exceso de líquido. El resultado es delicioso.

Ingredientes:
-1 medida de yogur natural sin azúcar, normalmente una de las tarrinas de pack de 4.
-2 huevos.
-2 medidas de azúcar, a mí me gusta poner menos, pero para los golosos esta es la medida .
-1 medida de harina de trigo.
-1 medida de harina de maíz.
-1/2 medida de aceite de oliva, o 1 medida de girasol.
-1 medida de cacao en polvo.
-1 sobrecito de levadura en polvo.
-Una pizca de sal.
-Mantequilla o margarina para engrasar el molde.
Preparación:
En un bol grande ponemos los tres huevos batidos, el yogur, las harinas tamizada, el azúcar, el aceite, el cacao también tamizado, la levadura y la pizca de sal. Lo batimos todo con ayuda de una varilla, lo mejor es ir incorporando cada ingrediente por separado e ir mezclando con la varilla. Si es eléctrica os ahorrareis cansancio y dolor de brazo, pero se puede hacer perfectamente con la varilla normal de mano.
Cuando tengamos una masa homogénea y sin grumos volcamos el contenido del bol en un molde para horno. En casa tengo moldes de silicona y de metal, para estos bizcochos suelo usar los de silicona, ya que son mas fáciles de manejar y no tengo que andar untando grasas. En caso de que no tengáis de silicona acordaros de untar el molde con mantequilla o margarina para facilitaros el desmoldado del bizcocho.
Hornead la masa con el horno a 140º con el horno precalentado previamente. El tiempo de cocción dependerá de varios factores, el tipo de horno, la cantidad de masa y el molde que hayáis usado, en esto ultimo influye el reparto de la masa que produzca el molde. Yo os recomiendo que a partir de los 20 minutos lo empecéis a vigilar, si pensáis que ya esta hecho podéis probar a pinchar hasta el fondo con una varilla, palillo de brocheta o similar y si sale seco es que ya tenéis hecho el bizcocho.
Desmoldaz el bizcocho con cuidado, dejad que se enfrié durante un rato y a disfrutar de el. Esta preparación aguanta varios días sin ponerse dura así que podéis tener bizcocho para una semana sin demasiados problemas.