Hace poco decidí preparar un pollo marinado de una manera un poco distinta a la habitual. En alguna ocasión hemos hablado de marinados, se trata de una forma de preparación de los alimentos en la que el ingrediente principal se remoja en un liquido aromatizante durante algún tiempo.
En mi caso quería conseguir que el pollo tuviera ese toque ácido y refrescante de la naranja sin tener que aportarle una ingente cantidad de azúcar como ocurre con algunas recetas orientales. El pomelo aportara un pequeño toque astringente, pero no es obligatorio ponerlo. Podréis sustituirlo, por lima, limón o simplemente no añadirlo.
Como acompañamiento he horneado junto al pollo unas patatas a cuadrados, las patatas estaban ligeramente cocidas antes de hornearlas para conseguir que quedasen muy melosas por dentro y crujientes por fuera.
Podéis jugar con otros acompañamientos para esta carne, el arroz o la pasta absorberán los sabores del marinado y quedaran muy bien, la batata aportara dulzor.
Esta receta parece interesante…
Ingredientes(Para 4 personas): -4 contra muslos de pollo. -El zumo de 4 naranjas. -El zumo de medio pomelo. -3 ajos rallados. -2 o 3 patatas dependiendo del tamaño. -1/2 cucharada de miel. -1 cucharadita de pimienta molida. -Sal y aceite de oliva.
Preparación:
En un bol grande mezclamos el pollo con los zumos, la miel, la pimienta molida, los ajos rallados y la sal. Cerraremos el bol con una tapa o film trasparente y dejaremos en la nevera al menos 8 horas, cuanto mas tiempo mas sabor adquirirá la carne, pero no conviene pasarse.
Pre calentaremos el horno mientras pelamos y troceamos las patatas en cuadrado de unos dos centímetros de grosor. En una olla cubriremos de agua las patatas con abundante sal y las pondremos a fuego suave, dejaremos que se vaya calentando lentamente sin que llegue a hervir. Cuando veamos que rompe a hervir, retiraremos las patatas del fuego y las pondremos en agua fría para cortar la cocción.
La idea es ir preparando las patatas mientras se va haciendo el pollo, que tendremos en una fuente de horno a 180 grados con la piel hacia abajo, el liquido de encurtido y un poco de aceite. Cuando las patatas estén pre cocidas daremos la vuelta al pollo y añadiremos las patatas a la fuente para que termine de cocinarse en el horno, subid el calor a uno 200 grados para que se dore bien.
En este punto hay que jugar con el horno, la idea es terminar con un pollo bien dorado por la parte de la piel y con las patatas crujientes y tiernas por dentro.
El humilde plátano, usado como adjetivo minusvalorativo y victima de chistes falocentricos, esta fruta ha salvado a marineros y poblaciones del hambre en incontables ocasiones. Presentada de mil formas, cruda, cocida, frita, a la plancha, como aporte en ensaladas, batidos o en repostería.
Incluso es usada en otros menesteres menos gastronómicos como la elaboración de tejidos, tinturas para telas o en la fabricación de detergentes, debido a el alto contenido de potasio de esta fruta.
En resumen, ya tardaba en poneros una receta de este exquisito manjar. En esta ocasión os presento una receta derivada del pan de banana del que hablaba al principio de la entrada.
Es básicamente una receta de aprovechamiento, últimamente me llegan mas plátanos de los que puedo comer y algunos se me han pasado quedando con ese aspecto negro y poco agradable.
El caso es que cuando se ponen así no están malos, pero el contenido de azúcar del plátano hace que este fermente ligeramente, potenciando muchísimo el sabor y dulzor del fruto.
Hace algún tiempo vi, en uno de los muchos programas sobre cocina que consumo a lo largo del mes, que una señora a la que aclamaban como una de las mejores reposteras de bizcochos de plátano hablaba del uso de estos plátanos por estar en un estado optimo para los bizcochos.
Mira que están feos…
En tal guisa, he decidido probar a hacer mi versión del bizcocho de plátano, con esos plátanos tan pasados que tenia en mi frutero y este ha sido el resultado.
Ingredientes: -6 plátanos pasados, dependiendo del tamaño pueden ser 4 si son grandes. -El zumo de una naranja. -3 huevos, separadas las claras de las yemas. -2 medidas de harina, en mi caso la medida ha sido un vaso de yogur de cristal. -1 medida de Maicena. -1/2 medida de azúcar. -1 cucharadita de canela molida. -Un sobre de levadura química. -una pizca de sal.
Preparación:
En un bol grande mezclamos los plátanos machacados, el zumo de naranja, las yemas de los huevos, la sal y el azúcar. Lo batimos todos bien, hasta conseguir una pasta homogénea, si lo preferimos podemos usar una batidora para dejar toda la mezcla bien fina.
En un bol aparte ponemos al punto de nieve las claras de huevo y las reservamos para añadirlos a la mezcla.
Vamos incorporando la mezcla de harina, maicena y levadura química tamizadas a la masa de plátano hasta que quede bien ligada. Después añadimos las claras de huevo montadas, esto lo haremos con movimientos envolventes para que no pierdan el aire que le hemos dado al montarlas. Preferiblemente sin usar la varilla y nunca con la batidora.
Una vez todo mezclado lo pondremos en un molde, engrasado si fuera necesario, y lo hornearemos a 140 grados durante unos 30 minutos. El horno deberá estar previamente precalentado y recordad que los tiempos de cocción dependerán del horno y forma del molde. Mi recomendación es que cuando ya este dorado por arriba probéis a pincharlo hasta el fondo con una varilla, si sale seca es que ya esta cocinado.
Un par de apuntes, la medida de azúcar es pequeña en comparación con otras recetas. Esto se debe a que el plátano ya maduro aporta muchísimo sabor y dulzor al bizcocho, mi recomendación es que probéis primero a hacerlo así o puede resultar demasiado empalagoso. Por otra parte no dejéis de jugar con las especias, en la receta os pongo canela, yo quería saber como sabría el pastel sin demasiados matices ya que el protagonista debía ser el plátano, pero podéis jugar con muchas cosas. mi recomendación añadid un poco de pimienta jamaicana molida a la mezcla, ahí lo dejo.
Siguiendo con la temática de cenas y comidas que hemos celebrado los sábados de confinamiento hoy os traigo las recetas del día de la hamburguesa o el hamburguesa conquest, que es como se bautizo al concurso de este suculento bocadillo de carne picada.
Antes de empezar un poco de historia hambuguesil. Las primeras referencias a lo que podría ser una hamburguesa se da en la antigua roma, en tiempos de Tiberio se habla de la isicia omentata, que era una mezcla de carne picada, especias, vino y piñones fácil de transportar por las legiones.
La siguiente referencia histórica nos llega desde las lejanas e indómitas tierras del lejano oriente, donde los conquistadores mongoles se alimentaban de tiras de carne aderezada que guardaban bajo la silla del caballo. El calor de la montura cocinaba poco a poco la carne mientras se hacían con uno de los imperios mas extenso de la historia. Poco después los tártaros adoptaron esta forma de comer carne y se creo el conocido steak tartar.
Con el devenir de los tiempos la receta de carne picada llega a Hamburgo desde donde se exporta a américa a finales del siglo XIX. En este punto surgen diversas teorías sobre la creación de la receta moderna de hamburguesa, personalmente me quedo con la siguiente. Simplemente me parece mas simpática. Parece ser que haya por 1885 Charlie Nagree, que tiene por aquel entonces 15 años, decide resolverle un problema a los asistentes a una feria de ganada en Seymore, Wisconsin. El problema no es otro que poder comer mientras pasean por la feria, para ello pone su carne entre dos rebanadas de pan, llamándola hamburguesa.
Sea como fuere, todos hemos comido una hamburguesa alguna vez, y aunque para gustos colores, están muy buenas.
Para este concurso me decante por dos tipos de minihamburguesas. Por un lado una clásica hamburguesa de carne de ternera, aromatizada con menta y acompañada de cebolla caramelizada y tomate. Para la segunda hamburguesa, montaríamos una suculenta carne de cerdo con mostaza y piña, y para acompañarla en el pan aprovecharíamos las mismas rodajas de piña pasadas por la plancha.
Mis amigos optaron por otras versiones de esta receta, todas ellas suculentas, llamativas y riquísimas.
Ambas recetas están sacadas de un curso de cocina que hice algún tiempo con la gente de Taller Andaluz de Cocina, un lugar muy recomendable para aprender alguna receta nueva y compartir una cena con gente nueva y no tan nueva. Para los que estáis en Sevilla os lo recomiendo mucho, el curso es ameno, te cenas lo que cocinas y los profesores son gente genial y muy profesional.
Ingredientes minihamburguesa de ternera:(para 4 personas) -280 gr de carne de ternera picada (entre 60 y 80 gr /persona). -1 cebolla pequeña y otra grande. -1 yema de huevo. -Mantequilla, en la receta original se usa manteca de cerdo. -Hojas de menta picada, entre 6 y 8. -Una loncha de un queso semigraso por hamburguesa, tipo edam. -Lechuga y tomate para acompañar en el pan. -Pan de hamburguesas -Sal y pimienta.
Ingredientes minihamburguesa de cerdo:(para 4 personas) -280 gr de carne de cerdo picada (entre 60 y 80 gr /persona). -1 cucharada de mostaza antigua. -1 clara de huevo. -2 cucharadita de aceite de sésamo. -Semillas de sésamo. -Una lata de rodajas de piña en su jugo, si tenéis a mano piña al natural mejor que mejor. -Una loncha de un queso cheddar por hamburguesa. -Pan para las hamburguesas, le va mucho los molletes o panes de tipo mas rustico. -Sal y pimienta.
Preparación:
Lo primero, sobre todo si queréis comer a una hora decente, un poco de planificación. Las carnes llevan maceración, lo que significa que deben pasar al menos 1 hora en nevera con los condimentos. Ademas la cebolla caramelizada lleva su tiempo, así que si vais a preparar estas recetas os recomiendo que os planifiquéis.
Para la minihamburguesa de ternera pondremos en un bol la carne picada, la mantequilla, la yema de huevo, la menta y la cebolla pequeña picada finamente, cuanto mas picado mejor. lo mezclaremos todo con las manos, amasando hasta integrar todos los ingredientes, si la mantequilla esta muy fría calentarla antes un poco en el microondas. Una vez mezclada la taparemos con un papel film y la tendremos en nevera al menos media hora, si es mas tiempo mejor.
Para caramelizar la cebolla, cortaremos en juliana la cebolla grande y la sofreiremos en una sartén o cacerola con un poco de aceite y una pizca de sal. Poned el fuego muy bajo y dejad que se vaya pochando poco a poco, tardara entre 45 minutos y una hora en caramelizarse con sus propios azucares.
En una sartén grande poned un poco de aceite de oliva y calentad. Formad bolas que tenga entre 60 y 80 gramos de carne y ponedlas en la sartén, aplastandolas ligeramente para que se acomoden. El truco para cocinar unas hamburguesas es moverlas lo menos posible, así evitamos que pierdan jugo y se sequen por dentro.
Una vez cocinadas pasadlas al pan con los condimentos que os gusten, en mi caso la cebolla caramelizada, el queso, tomate y lechuga con un poco de ketchup.
Para la minihamburguesa de cerdo repetiremos el paso del bol, pero mezclando la carne de cerdo, la mostaza, la clara de huevo, el aceite de sésamo, las semillas y los trozos de piña picados. Lo dejaremos macerando.
Haremos la hamburguesas en una sartén junto con las rodajas de piña, y las emplataremos en el pan rustico con un poco de mostaza, rúcula y el queso cheddar.
Para acompañar todo este festín nada mejor que unas patatas fritas al estilo belga o al horno. En otra ocasión os daré la receta para cualquiera de estas formas de preparar las patatas.
Los fideos udon son una pasta a base de harina de trigo originarios de Japón, los habréis visto mil veces en animes y películas japonesas y son muy habituales verlos en sopas tipos ramen. En otra ocasión dejare una receta de esta deliciosa y nutritiva sopa.
Hace poco me acerque a un supermercado local con gran cantidad de productos asiáticos y me encontré con que tenían estos fideos, como quiera que siempre me han gustado mucho me compre un par de paquetes y me apreste a improvisar una receta en casa.
Lo que salio fue un salteado de udon con setas shitake y verduras, acompañadas de una salsa dulce. Como quiera que estaba en modo improvisación no sabría decir si la salsa tiene autor o no, tampoco es una originalidad total. Simplemente he mezclado algunos ingredientes con algo de tino.
En mi caso he usado setas shitake deshidratas, son muy fáciles de conseguir en los supermercados orientales y suelo tener por casa. De todas formas en los supermercados locales suele verse con frecuencia, y durante todo el año, esta variedad de seta por lo que no creo que sea problema para nadie encontrarla.
Sin mas dilación os presento la receta en cuestión. Espero que os intrigue lo suficiente como para, por lo menos, acercaros a la sección de productos asiáticos de vuestro supermercado habitual.
Ingredientes:(para 4 personas) -400 gr de pasta udon. -Entre 8 y 10 setas shitake deshidratadas. Si son frescas serán mas grandes, con 6 u 8 serán suficientes. -1/2 cebolleta, cortada a cubos. -1 zanahoria, cortada a tiras finas. -1 pimiento verde, cortado a tiras. -8 espárragos trigueros. -2 dientes de ajo rallados. -Un trozo de jengibre rallado, del tamaño de un ajo. -3 cucharadas de salsa de soja. -2 cucharadas de Mirin. -1 cucharada de salsa de pescado. -4 cucharadas de miel. 1 cucharadita de maicena. -Aceite de oliva.
Preparación:
Antes de empezar una aclaración sobre la sal y la miel. No pongo sal en la receta por la simple razón de que la salsa de pescado y la soja ya aportan muchísimo sodio. Os recomiendo que si queréis ponerle sal antes de incorporarla probéis el guiso, a ser posible después de haber puesto la soja y la salsa de pescado.
En cuanto a la miel un poco igual, si no os gusta muy dulce poned menos miel, el espesante sera la maicena, por lo que podéis incluso quitarla si no queréis que este dulce.
Finalmente, la salsa de pescado aporta mucha potencia a los fideos, yo recomiendo que se use aunque solo sea por probarlo. Si no podéis conseguirla probad a ponerle un poco de concentrado de caldo, o no ponerlo.
Si vais a usar las setas deshidratadas ponedlas a remojo como mínimo una hora antes, si es en agua caliente mejor. Podéis colar el caldo del remojo y usarlo en la receta sustituyendo al agua que pondréis para cocer ligeramente los fideos.
Pelar, cortar y preparar la verdura para ir incorporándola a la sarten o Wok. Rallad el ajo y el jengibre y ponedlo en la sarten con un poco de aceite, yo uso de oliva si queréis ser mas auténticos sustituidlo por girasol. Aportara menos sabor, pero es fácil de conseguir.
Cuando el ajo empiece a dorarse incorporad la cebolla, la zanahoria, el pimiento y los espárragos verdes. Yo aparte las cabezas para ponerlas mas tarde. Saltead la verdura hasta que empiece a ablandar ligeramente e incorporad las setas, cocinarlo todo durante unos minutos.
Añadid las dos cucharadas de mirin y dejad que evapore el alcohol, después añadid la miel, la soja y el caldo de pescado. En un baso poned un poco de agua o el caldo de haber hidratado las setas y disolved la maicena, después incorporadla también.
Poned los fideos en la sarten y dejad que se terminen de hacer, veréis que se van soltando y absorben buena parte del liquido. La salsa ira reduciendo, espesando y cogiendo un bonito color brillante, en ese momento podremos retirar la sarten del fuego.
Las ensaladas de frutas tienen numerosas ventajas en nuestras dietas, aportan líquidos, minerales, vitaminas, son muy saludables y refrescantes, permiten una gran variedad de sabores y texturas y sobre todo son muy fáciles de hacer.
Parece una tontería, pero la pereza es un gran enemigo de las dietas saludables. Llegado el momento de ponerse a cocinar es infinitamente mas fácil abrir un paquete de algún ultra procesado que pararse a pensar y hacer algo en la cocina.
Esta ensalada que os presento hoy es la tontería personificada, pero os puede arreglar una cena o un entrante sin apenas esfuerzo. El aguacate y el mango son frutas que aguantan bien en las neveras, en el caso del aguacate lo normal es que tengáis que madurarlo un poco antes de consumirlo, la mayoría de los supermercados los tienen muy verdes para su consumo.
Como con todas las verduras y frutas frescas el truco de esta receta esta en que los ingredientes estén en su punto. En mi caso los aguacates son de la asociación Mas Que Lechugas, ya os he hablado en otras ocasiones de ellos y no comentare mas. Valga decir que esta fruta tiene un sabor magnifico, nada que ver con un aguacate poco maduro de supermercado. Conste que no digo que no se puedan comprar frutas de buena calidad en los supermercados habituales, solo que es mas difícil encontrarla en optima maduración.
Tras mi pequeña divagación sobre frutas, dietas y supermercados os pongo la receta con un par de recomendaciones. En la receta que os pongo veréis que hay aceite de sésamo, si no tenéis no hace falta que le pongáis. Le da un toque exótico muy interesante pero no es obligatoria, si la tenéis y queréis probarla tened cuidado. Es muy potente, si os pasáis poniendo de este aceite la ensalada solo sabrá a sésamo, os recomiendo que lo uséis con moderación.
En cuanto al resto de ingredientes, como buena ensalada admite mil variaciones, le podéis añadir tomates, jugar con el aliño cambiando la lima por vinagre de manzana o añadir cebolla encurtida.
Ingredientes: -1 mango maduro. -1 aguacate maduro. -1 cucharadita de aceite de sésamo. -Jugo de 1/2 lima. -Frutos secos al gusto, las pipas de girasol le van muy bien. -Aceite de oliva y sal al gusto.
Preparación:
Pelamos y cortamos en cubos el mango, poniéndolo todo en un bol. Cortamos por la mitad el aguacate y retiramos el hueso, hacemos cortes verticales y horizontales a la carne del fruto y con ayuda de una cuchara lo extraemos para ponerlo en el bol. Si lo hacemos bien debería de quedar directamente en forma de cubos.
Aliñamos la mezcla con el aceite de sésamo, el zumo de la lima, la sal y un poco de aceite de oliva. Lo mezclamos bien, procurando no romper mucho el aguacate y añadimos los frutos secos.
No hay mas misterio, como dije antes mil mezclas. Probad con los que os apetezca y descubrid que combinación os gusta mas.
Un ultimo consejo, esta ensalada esta mejor fría. Si usáis fruta que tengáis en el frigorífico no tendréis que enfriarla mas, pero si vais a conservarla en el frigorífico una vez hecha tapadla con papel film para evitar que la fruta se oxide y coja mal aspecto. Especialmente si no os gusta mucho el sabor ácido de la lima o del aliño que escojáis.
En realidad este nombre tan impronunciable es un suculento meze griego hecho a base de yogur, queso feta y pimiento asado, aliñado con jugo de limón, aceite y hierbas frescas. En ocasiones se le añaden otras clases de quesos y pimientos picantes para darle mas potencia.
Los orígenes del queso feta se remontan a la antigua Grecia, siendo incluido en la Odisea de Homero. Cuenta la leyenda que es el mismísimo Polifemo quien portando la leche de sus ovejas en una bolsa de cuero, descubriendo un día que el liquido a cuajado en una forma solida de sabor excelente.
Leyendas aparte existen referencias de este queso desde el siglo VIII a.C. pero no es hasta el XVII cuando los griegos comienzan a usar la denominación de feta para este queso, se cree que el termino deriva de la palabra italiana fetta, que significa rebanada.
Ya explique en otra ocasión que son los mezedes, entrantes de la cocina mediterránea que ha sido denominado de muchas formas en cada uno de los países bañados por este mar. Esta denominación se da en Grecia y viene a cubrir una gran cantidad de recetas suculentas, y normalmente, untables.
Ya os contare la historia de esta fotografía.
Ingredientes: -1 pimiento morrón o parte de un pimiento rojo asado. -200 gr. de queso feta. -4 cucharadas de yogur griego. -1 diente de ajo, sin germen. -1/2 cucharadita de pimentón, dulce o picante. -Eneldo, orégano, menta, todas o algunas. Picadas finamente. -3 cucharadas de aceite de oliva. -Jugo de medio limón. -Sal y pimienta
Preparación:
Si vamos a usar pimiento asado, lo primero sera asarlo al horno. Yo lo pongo a 140 grados durante un hora, dándole un golpe a tope de 5 minutos al final y dejándolo reposar durante un par de horas en el horno para que la piel se separe mas fácilmente de la carne. Si vamos a usar un pimiento morrón de conserva obviaremos este paso, los sabores cambian pero ambos están muy buenos.
La receta griega se hace en mortero, este es uno de esos casos en los que la tecnología no va a cambiar el resultado. Os recomiendo la picadora de toda la vida, os facilitara la vida y no moriréis intentando triturar todos los ingredientes. La única excepción sea quizás el pimiento, personalmente prefiero que este mas entero en la masa. Así que lo pico a cuchillo y lo incorporo al final.
En la picadora poned el queso, el ajo, el yogur, las hiervas, el limón y el aceite. batidlo todo sin excederos mucho y cuando este hecho una pasta añadid el pimiento. Este sera el momento de sazonar, cuidado con la sal. El queso feta ya es salado de por si, podéis dejar incomible la crema.
Para servir lo suyo son tostadas, blinis o palitos de verduras, a modo de crudites.
La sandia, suculenta, dulce y rojiza. La fruta reina de épocas estivales y obstáculo playero por excelencia, quien puede olvidar esas enormes esferas verdosas semienterradas para conservar su frescor natural.
Bromas aparte, la sandia permanece en nuestra memoria colectiva como fruta de verano, época en la que se da, y como refrescante remedio natural para los rigores de la canícula patria.
Hoy os presento una receta que aúna la frescura de esta fruta con el ácido de una cebolla encurtida en lima y el salado de el mas famoso de los quesos griegos. Ligeramente aromatizada con menta o hierbabuena para potenciar el refrescante aporte de esta ligera ensalada de verano.
Ingredientes:(para dos personas) -2 rodajas de sandia sin pepitas (de unos 200 gr. cada una). -75 gr. de queso feta. -1/3 de cebolla roja. -1 lima o limón. -10 olivas negras. -aceite de oliva. -sal. -pimienta negra. -Hierbabuena picada.
Preparación:
Pelar y cortar la cebolla en juliana, ponerla en un bol y añadir el zumo de la lima o limón. Dejar macerar durante una hora, deberá de tener un aspecto rosado y una textura mas blanda.
Preparar bocados de sandía en cubos de unos 3 cm, cortar el queso en cubitos y desmigarlo encima de la sandía. Añadir las olivas, las tiras de cebolla junto con el zumo de lima, una pizca de sal, unas vueltas de pimienta negra recién molida y un chorrito de aceite de oliva virgen.
Mezclar todo y añadir la hierbabuena picada finamente. También podéis incluir algunos frutos secos como pipas de calabaza, nueces o pipas de girasol, le aportaran proteínas y algo de crujiente.
Como veréis en la foto, la ensalada que yo hice para la ocasión no lleva las aceitunas. Como siempre este es un mundo libre y a no todo el mundo le gustan las aceitunas, probad a combinar con frutos secos y encurtidos a placer y disfrutad de la cocina.
Un clásico de mi cocina, sobre todo para fiestas y quedadas, son estos buñuelos de calabacín. Sinceramente, no sé de dónde ha salido esta receta en mi cosmos culinario, probablemente me quedé con la copla de este plato cuando viajé a Turquía. Allí se denominan mücver, aunque la preparación es ligeramente distinta a la que voy a presentar yo aquí.
En la receta turca la masa se hace con harina y un poco de levadura química para que queden mas esponjosos. Yo cambio esto por pan rallado, dando de esta forma mas consistencia al buñuelo y quedando este más contundente, a cambio de dar mas sabor al conjunto.
Para acompañar este entrante, o meze, suelo poner un tzatziki o salsa de yogur, que añade muchísimo frescor al conjunto y hace aun mas interesante esta receta.
Como curiosidad, os diré qué es un meze. O mejor dicho, mezedes, ya que suelen ser varios los que se ponen en cualquier mesa para acompañar al plato principal. Un meze es un entrante, que normalmente se puede untar en pan. El propio nombre viene a significar saborizante, y en cierta forma se asemejan a nuestras tapas.
Existen gran cantidad de mezes provenientes del asía occidental, muchos de ellos conocidos por todos. Alguno como el hummus ya ha sido explicado en este blog, otros los iré explicando con el tiempo.
Ingredientes(Para unos 8 buñuelos):
-1 o 2 calabacines, dependerá del tamaño de estos. -1 cebolleta pequeña. -1 diente de ajo. -2 huevos. -Pan rallado. -Una rama de hierva buena o menta. -Pimienta negra molida. -Comino molido. -100 gramos de queso feta. –Sal. -Aceite de oliva para freír cada buñuelo.
Para el tzatziki: -1/2 pepino pelado y rallado. -4 o 5 cucharadas de yogur, yo uso normal pero lo suyo es usar yogur griego. -Zumo de medio limón. Conviene ir probando. -Menta o hierva buena. -Sal y aceite de oliva.
Preparación:
Personalmente prefiero picar y rallar los ingredientes yo mismo, pero se puede usar una picadora si no queremos darnos el trabajo. Para hacer la masa deberemos picar el calabacin sin piel, la cebolleta, el diente de ajo, la hierva buena y el queso feta.
Pasaremos el picado a un bol grande, si alguno de los vegetales suelta mucha agua la quitaremos escurriendo ligeramente el contenido del bol. Añadiremos los dos huevos, la sal, la pimienta negra y el comino, mezclandolo todo. Obtendremos una pasta muy humeda a la que iremos incorporando el pan rallado hasta obtener una consistencia con la que podamos hacer bolas de masa que freiremos a continuación. Si nos cuesta manipular un poco la masa, mejor, ya que obtendremos un buñuelo mas ligero.
En una sarten pequeña pondremos aceite que calentaremos para freír los buñuelos. Es mejor hacerlos poco a poco, de cuatro en cuatro esta bien. Y no hacerlos muy grandes, ya que se trata de un entrante y deben de poder comerse con las manos sin problemas.
Para preparar el tzatziki pelaremos el pepino y lo rallaremos. En mi opinión es mucho mejor rallarlo, porque así perderá algo de agua pero manteniendo lo necesario, y dará consistencia a la salsa. Lo pondremos en un bol pequeño junto con el yogur, la sal, la hierva buena, el limón y el aceite de oliva, y mezclaremos.
Lo mejor es ir jugando con el limón, el aceite y la sal para ajustar el sabor de la salsa. También podéis añadir un poco de ajo picado muy fino al conjunto, intensifica el sabor dando un toque ligeramente picante.
El avgolemono es una sopa o salsa común en el mediterráneo que se elabora con huevo y limón. Denominada tarbiya en árabe, terbiye en turco o avgolemono en griego, sus muchos nombres indica lo extendida que está esta sopa.
De origen incierto, parece que llego a Grecia como parte del recetario de los pueblos sefardíes expulsados de la España de la reconquista. Siendo inicialmente hecha con zumo de granada o de naranja amarga en vez de limón, este último se popularizó a partir del siglo X en la zona mediterránea.
Cuando descubrí este preparado me puse a investigar las recetas que había por la web y podemos decir que hay una por casa. Si bien la base de la receta es común, un caldo de verdura o ave, huevos y limón, a partir de este punto hay muchos añadidos y formas de preparación.
En algunas recetas se añade arroz o bulgur como aglutinante y se acompaña con trozos de pollo hervido. En otras recetas se baten las claras a punto de nieve para darle consistencia al caldo en vez de hacer uso del arroz. También se juega con las especias con las que se condimenta el plato, desde mostaza molida, azafrán, cúrcuma o pimienta.
La receta que os presento hoy esta sacada de esta web, pero modificada para acomodarla al contenido de mi nevera. Se trata de una sopa muy gratificante que sienta estupendamente ya sea fría o tibia y muy reconfortante caliente. El ácido del limón resulta novedoso refrescante y el eneldo y la pimienta negra un contrapunto que da vida al paladar.
Ingredientes:(para dos personas) -Un litro de caldo de pollo. -100 gramos de arroz. -2 huevos. -Jugo de un limón. -Eneldo picado, si es fresco mejor. -1/2 cucharadita de cúrcuma molida. -Sal y pimienta negra.
Preparación:
Cocinar el arroz, hay dos opciones, o bien lo cocinamos en el caldo de pollo o en agua. Sea como sea, se trata de tener el arroz bien cocinado para añadirlo al caldo. Si el caldo es casero y tenemos algo del pollo que se ha usado para hacerlo, podemos añadirlo también al servir el plato.
Ponemos el caldo a calentar, llevándolo a ebullición. Una vez hierva lo apartamos del fuego y dejamos que se atempere.
En un bol grande batimos los huevos, junto con el limón y la cúrcuma hasta que se quede todo bien ligado y mezclado. Lo reservamos para añadirlo al caldo cuando este haya atemperado.
Cuando el caldo este tibio cogeremos el bol e iremos vertiendo el contenido poco a poco mientras removemos todo para evitar que se cuaje el huevo. Cuando se incorpore el huevo añadiremos el arroz y el pollo si lo tenemos.
Servimos en cuencos y ponemos por encima el eneldo y la pimiento molida.
Hace unos días conté en el blog el concurso semanal de cocina que mis amigos y yo estábamos realizando durante este confinamiento. Hoy os voy a contar como fue el primer concurso en el que nos embarcamos y os daré la receta que yo presente, a la espera de que el maestro de la fuerza Oli-Wan tenga a bien pasarme su receta para reseñarla debidamente.
Para este primer concurso se puso como condición que la receta a preparar fuera algún tipo de escabeche, de forma que todos nos lanzamos como posesos a vaciar nuestras despensas del ácido vinagre y del esencial aceite.
Bromas a parte, un escabeche es una forma de preservación de los alimentos mediante el cocinado de estos en un caldo de vinagre, aceite, vino y especias con las que se marida el alimento que se quiere conservar. Proveniente del mundo árabe, en concreto de Persia, ya aparece nombrado en los relatos de las mil y una noche, llegando a España y Europa a través de las sucesivas invasiones y movimientos migratorios del primer milenio. Siendo adaptado a las especias locales como método de conservación de distintos productos de huerta, caza y pesca.
Y llegamos al meollo del día, para este primer concurso me puse creativo y quise montar una receta que tuviera un toque exótico y distinto. Así que use una mezcla de especias un poco especial para dar ese toque diferenciador que sorprendiera.
Mis amigos por otra parte optaron por todo tipo de recetas, mas o menos tradicionales, con suculentos acompañamientos. Desde un original escabeche de lima y naranja , pasando por un tradicional escabeche de pollo acompañado de puré de patatas y una ensalada de lechugas acompañada de pollo en escabeche.
Pollo en escabeche de lima y naranja
Escabeche de pollo acompañado de puré de patata
Ensalada mixta con escabeche de pollo
En mi caso, a parte del toque exotico que explicare a continuación, acompañe mi plato con patatas y batatas cortadas en bastones y horneadas.
Ingredientes: -2 muslos enteros de pollo, a ser posible separado muslo de contra muslo. -Un trozo de jengibre, del tamaño de un pulgar aproximadamente. -3 zanahorias grandes. -6 dientes de ajos machados ligeramente. -1/2 vaso de aceite. -1/2 vaso vinagre de manzana. -1/2 vaso de dino blanco, en mi caso un fino. -1/4 de vaso de vinagre de kombucha. -Una cucharadita de pimienta negra molida. -1/2 cucharadita de pimienta de Jamaica. -2 hojas de laurel. -2 clavos de olor. -Sal. Para el acompañamiento: -1 patata mediana. -1 boniato mediano.
Preparación:
Esta preparación es un escabeche clásico aderezado con mas especias de lo normal. Para ello cortaremos las zanahorias en trozos de un centímetro de grosor y haremos laminas del jengibre una vez pelado, para esto yo use el mismo pelador para quitar la piel y para hacer las tiras.
En una olla pondremos un poco de aceite a calentar, poniendo el pollo en este para dorarlo ligeramente. Cuando este lo sacaremos y pondremos las verduras y el jengibre en este mismo aceite, cocinándolo todo durante unos minutos.
Cuando las verduras empiecen a estar «vencidas» volveremos a poner el pollo y las especias, las pimientas, los clavos y el laurel. Lo removeremos todo durante unos segundos y después verteremos el vino, cocinando hasta que pierda la fuerza del alcohol. Una vez haya hervido añadiremos el vinagre de manzana, la kombucha y el aceite, dejaremos durante un minuto para que coja calor y después bajaremos el fuego para cocinar a baja temperatura durante entre 45 minutos y una hora.
El tiempo de cocción dependerá del tamaño de los trozos de pollo por lo que deberéis de estar pendientes. Durante este tiempo aprovecharemos para pelar las patatas y batatas, cortándolas en bastones largos.
Una vez cortadas las pondremos en una olla con agua y sal que iremos calentando a fuego medio, es importante no dar mucho calor al agua o dejaremos demasiado blandos los tubérculos. En cuanto que veamos que empieza a burbujear el agua las dejaremos un minuto mas y las sacaremos de la olla, a ser posible a agua fría o con hielo.
Con el horno pre calentado repartiremos las patatas y batatas en una fuente con papel de horno y las espolvorearemos con un poco de aceite, pimentón, pimienta y sal. Las hornearemos durante unos 20 minutos a 180 grados, dejando que se doren ligeramente.
Finalmente emplataremos el pollo con algo de las verduras del escabeche y las patatas y batatas horneadas para acompañar.
Como resultado he de decir que me gusto el sabor de la receta, aunque no lo recomendaría como conservante, el jengibre va tomando mucho protagonismo con el paso del tiempo y mata el resto de sabores. Pero para sorprender a amigos y familiares es una receta perfecta y asequible. Si no disponéis del vinagre de kombucha no os preocupéis con el vinagre de manzana esta bien, y si preferís un poco mas de fuerza podéis combinarlo con un buen vinagre de jerez. Pero no os paséis o solo os sabrá a eso.