Crema fría de aguacate y plátano frito

Un postre algo distinto a los habituales, esta receta la leí en El Comidista y me llamo mucho la atención. Se sale de lo habitual resultando de lo mas original y refrescante.

El plátano frito es un alimento propio de buena parte de américa central, usándose en muchas recetas y preparaciones a lo largo de esta parte del mundo. En España se conoce a través de preparaciones típicas de cuba o las islas canarias que han llegado hasta nuestro país con el tiempo. Una de las preparaciones mas conocidas en nuestro país es el arroz a la cubana, llegado a nuestras tierras en la época colonial que se compone de arroz, huevo y plátano frito y salsa de tomate.

Ya hemos hablado del aguacate en otras entradas, por lo que no me extenderé en las propiedades de esta fruta. A no tardar os pondré por aquí mi receta de guacamole, es una delicia muy fácil de hacer en casa y realmente merece la pena mucho mas que las que venden en los comercios.

Este postre es perfecto en verano, la combinación de aguacate, azúcar moreno y lima fríos es muy refrescante y combina a la perfección con el dulzor meloso del plátano frito en mantequilla. Eso si, no contéis las calorías o saldréis despavoridos.

Ingredientes(Para 4 personas):
-2 aguacates medianos, maduros.
-2 limas.
-3 plátanos grandes.
-2 cucharadas de azúcar moreno.
-2 cucharadas de mantequilla.
-1 cucharadita de canela.

Preparación:

La receta tiene dos componentes bien diferenciados, por un lado la crema de aguacate y por otro el plátano frito. Si os animáis a hacerla os recomiendo que dejéis para el ultimo momento la preparación del plátano, ya que el contraste frió caliente es una de las cosas que da gracia al conjunto.

Para la crema limpiaremos la lima y rallaremos la cascara, procurando no llegar a la parte blanca de esta. Reservaremos la ralladura y exprimiremos la lima en un baso batidor, añadiendo las dos cucharadas de azúcar y removiendo hasta disolverla.

Después pondremos la pulpa del aguacate en el baso y lo moleremos todo, yo aquí añadí una pizca de sal fina. Creo que le va bien al aguacate que es de por si bastante soso. Poned la crema en un recipiente sellándolo con papel film, asegurando que este entre en contacto con el preparado a fin de evitar que se oxide. Ponedlo en el refrigerador durante una hora o mas.

En una sartén poned la mantequilla y calentadla a fuego medio. Pelad los plátanos y cortadlos en rodajas para ir friéndolos, procurad que no haya muchos en la sartén a fin de que no se toquen entre si y dorarlos bien por ambas partes. Os recomiendo que los dejéis por un lado hasta que estén dorados y solo en este punto dadles la vuelta, de esta forma no perderán la forma, ya que se hablandan mucho al freírlos.

En El Comidista ponen como sugerencia que se sirvan con tostadas francesas o hot cakes, yo lo puse tal cual caramelizando un poco de azúcar sobre la crema con ayuda de un mechero de cocina.

Por ultimo una sugerencia mas sobre la crema de aguacate, sin prueba previa por mi parte creo que a esta crema le iría muy bien un toque picante. Se que es raro un picante en una crema fría, pero le va bien al aguacate en otras preparaciones así que os conmino a probarla si os apetece, simplemente añadidle un poco de pimentón picante cuando hagáis la crema.

Estofado de ternera con pistachos

Esta receta la he sacado de un libro de cocina turca que me consiguió la señora Phibes hace algunas semanas: Delicias de Turquía, de editorial HK. Se trata de una edición algo antigua, y se nota especialmente en algunas de las técnicas y sobre todo en los ingredientes. Da por sentado que se tiene acceso a algunos ingredientes que en realidad son complicados de conseguir.

Con esto en mente he adaptado la receta del estofado de ternera y pistachos a los ingredientes que tenia por casa y he sustituido o quitado algunos. En la receta os pondré en rojo los ingredientes originales y con el tono normal lo que usé en la preparación.

Como curiosidad, os comentaré que en la receta original se usa la almáciga, una resina usada principalmente para crear gomas de mascar y que en este caso se usa para aromatizar el guiso. En mi caso no pude conseguir esta resina y para darle un toque algo distinto usé un poco de menta.

Por otra parte, un par de cosas sobre los pistachos. Lo normal es encontrarlos con cáscara, ya sea al peso o envasados. Esto quiere decir que habrá que pelarlos de cascara y piel. Para ello, tras quitarles la cascara habrá que hervirlos durante uno o dos minutos para quitarles las pieles. Este proceso tiene, además, la ventaja de que elimina el exceso de sal del fruto, ya que suele venir salado.

Alguno de los productos usados

Ingredientes(Para 2 personas):
-200 gr de carne de ternera.
-50 gr de pistachos pelados y sin piel.
-1 cebolla grande picada fina.
-8 cucharadas de tomate triturado.
-1 tomate pelado.
-2 champiñones.
-1/2 pimiento rojo cortado a cuadraditos.
-25 gr de mantequilla.
-1/2 cucharadita de tomillo.
-1/2 cucharadita de hierbabuena picada.
-1/2 cucharadita de harina.
-Dos granos de almáciga.

-Sal y aceite.


Preparación:

Lo primero es preparar los ingredientes de la receta, para ello cortaremos en trozos pequeños la carne, la cebolla, el pimiento y los champiñones.

En un cazo pondremos los pistachos sin cáscara y los herviremos durante un par de minutos, después los enfriaremos y retiraremos las pieles. Los reservaremos para usarlos mas tarde en el guiso.

Vista de como quedan los pistachos tras el proceso.

En una olla pondremos un poco de aceite y la mantequilla a fuego medio, doraremos la cebolla y los champiñones troceados. Cuando dejen de soltar agua añadiremos la carne y la cocinaremos unos 10 minutos, tras lo cual añadiremos el tomate, el pimiento rojo, el tomillo y la menta. Yo usé tomate triturado, por lo que lo puse un poco antes para que perdiera agua y aproveché para sazonar. Es importante ir probando de sal y no pasarnos al principio.

Una vez transcurridos unos diez minutos más, añadiremos los pistachos y dejaremos cocer durante otros diez minutos. Para este estofado yo preparé unos dados de patata fritos al estilo belga, la verdad es que quedo realmente bien con este acompañamiento.

Ejemplo de presentación

Curry de salmón y espinacas

Por lo general no suelen gustarme los currys de pescado, en mi familia el pescado debe saber a pescado y no tenemos costumbre de adobos o preparaciones que enmascaren su sabor, por lo que no suelo hacer este tipo de recetas.

La cosa es que leí esta receta de curry de salmón, que es uno de esos pescados con un sabor muy particular y me animé a hacerla. Básicamente, pensé que debe de ser muy difícil cargarse este pescado.

Esta receta usa garam masala para condimentar el guiso, potenciándolo con algunas especias más. Esta mezcla de especias, cuyo nombre significa «mezcla caliente«, es originaria del norte de la India y, pese a lo que pueda parecer, no es particularmente picante. De hecho, parece ser que el término «caliente» del nombre viene del uso medicinal de las especias, ya que se supone activa el metabolismo, dando sensación de calidez.

Sea como sea, se trata de una combinación de especias relativamente fácil de hacer. Yo normalmente no tengo en casa, fabricándola cada vez me hace falta para alguna receta. Si queréis hacer vuestro propio garam masala o dejo esta receta, las cantidades son por persona.

  • Comino en grano 1 cucharadita
  • Cilantro en grano 1 cucharadita
  • Pimienta negra en grano 1 cucharadita
  • Cardamomo 1/2 cucharadita
  • Canela molida 1/2 cucharadita
  • Nuez moscada 1/2 cucharadita
  • Clavo de olor 1/4 cucharadita
  • Chile seco una pizca

Obviamente podéis comprar los preparados que venden en casi cualquier gran superficie o tienda especializada, pero os recomiendo que probéis un día a hacerla vosotros mismos.

En cuanto al resto de ingredientes no tienen mucho de especial, pudiendo encontrarse en cualquier supermercado de barrio sin demasiados problemas. Sí os diré que si no estáis acostumbrados al curry no añadáis el resto de especias de la receta, ya que lo que hacen es potenciar el garam masala y puede ser demasiado potente para paladares poco acostumbrados.

Ingredientes(Para 2 personas):
-1 rama de canela.
-3 granos de pimienta negra.
-1 clavo de olor.
-1 cebolla mediana picada.
-125 gr de tomates maduros, troceados.
-Un trozo de unos 2 cm de jengibre fresco, pelado y rallado fino.
-2 dientes de ajo machados.
-1/4 cucharadita de garam masala.
-1 cucharadita de comino molido.
-1 1/2 cucharadita de cilantro en polvo.
-1/4 cucharadita de cúrcuma molida.
-1/2 cucharadita de guindilla en polvo.
-250 gr de espinacas.
-200 gr de filetes de salmón limpios.
-Sal y aceite.


Preparación:

En una sartén grande poner un poco de aceite a fuego medio y añadir la ramita de canela, el clavo y los granos de pimienta cocinándolos durante un par de minutos, hasta que asomen los aromas.

Incorporar la cebolla y cocinarla hasta caramelizarla, unos 12 ó 15 minutos. Agregar los tomates, la espinaca, el ajo, el jengibre, la cúrcuma y el resto de las especias cocinándolo todo durante unos 5 minutos. Como observareis en las fotos yo use una mezcla de tomates rama, cortados, y tomates cherry que pinché ligeramente para evitar que me explotasen en la sartén.

Cuando todo este integrado añadid los trozos de salmón y un poco de agua, mezclarlo suavemente para que no se rompan los trozos de pescado y cocinadlo durante otros 5 minutos.

Para la presentación yo cocí un poco de arroz basmati que puse como acompañamiento, también podéis ponerlo con unas tortas de pan.

Presentación del plato con el arroz de base

Lyutenitsa

Otra receta traída desde las arcanas bóvedas de conocimiento culinario de El Comidista, la lyuntenitsa es una salsa o una crema untable típica de Bulgaria que se consume tanto como base para platos como estofados y arroces o directamente como acompañamiento de carnes y verduras. La gracia de esta receta es que nos permite hacer una conserva para pimientos y tomates que mas tarde podremos rematar en consistencia y espesor dependiendo del uso que vayamos a darle.

¿Y como dice usted que se llama esto?

Investigando por la red he descubierto que puede haber variaciones en los ingredientes dependiendo de donde esté la fuente de información de la receta. Las variaciones principales se dan en la incorporación de berenjenas y ajos o el añadido o cambio en las especias que condimentan el preparado. En mi caso he seguido la receta de El Comidista cambiando la ajedrea, que sinceramente no sabia de su existencia hasta que leí la receta, por tomillo y hierbabuena.

Como añadido a la entrada os pongo algunas recetas extras que he encontrado por la web, como esta en la que se usa la berenjena. O esta otra donde se usa únicamente las verduras sin especias. En general la proporción de pimientos con respecto a tomate es de 2 partes de pimiento por una de tomate, respetándose en casi todas las recetas que he encontrado, pero como siempre os animo a probar e investigar vuestras propias proporciones o añadidos.

Comentaros que yo he usado para esta elaboración tomates pera, pero estoy seguro que usando latas de tomate triturado saldrá igual de bueno y os ahorrareis el paso de pelar el tomate. Eso si, si queréis que la receta tenga mas consistencia lo suyo es usar los tomates naturales.

Para la degustación de esta receta preparé unas tostadas de pan con un poco de queso de cabra y unas almendras machadas para darle crujiente, el resultado estuvo genial.

Idea para presentación.

Ingredientes(Para un montón de personas):
-4 Kg de pimientos rojos.
-2 Kg de tomates tipo pera.
-1 cucharadita de pimienta negra.
-1 cucharadita de pimienta de jamaica.
-1 cucharadita de tomillo.
-Hierbabuena.
-Sal y aceite.


Preparación:

Escaldar los tomates, con un corte en forma de cruz en la piel, en agua hirviendo durante 1 minuto. Enfriad y retirar la piel.

Presentar los pimientos lavados en una fuente y hornearlos, también podéis cocinarlos al fuego vivo del fogón o en las brasas de una barbacoa, lo que prefiráis o podáis.

En una olla grande poner los tomates, cortados al tamaño que queráis, junto con las especias, el aceite y la sal y cocer a fuego medio removiendo continuamente para evaporar el agua. Las cantidades que os pongo de espacias son orientativas, este es el momento de empezar a probar y cambiar según vuestros gustos.

Pelad los pimientos asados y cortarlos en función de la consistencia deseada, en mi caso simplemente los rompí en tiras con las manos y los fui añadiendo a la olla con fuego bajo. Al ir removiendo se rompieron mas y quedo una consistencia de pulpa. Removed hasta volver a la consistencia de puré que teníamos con el tomate mientras se integra el pimiento.

Si vais ha hacer conservas, hervid los tarros con sus tapas, escurridlos y llenadlos con la Lyutenitsa hasta el borde. cerradlos inmediatamente y ponedlos boca abajo para asegurarnos que se haga el vació en el bote.

Lyutenistsa como acompañamiento.

Calabacines rellenos de carne y bulgur

Después de un pequeño descanso estival, en el que he aprovechado para preparar nuevas recetas, arrancamos con un plato turco de calabacín relleno.

Esta receta pertenece a la familia de los dolmas turcos. Dolma significa literalmente llenar, y denomina a los preparados con relleno en la cocina turca. Parece que la preparación de estos platos deriva de la cocina otomana, donde era habitual rellenar hojas de parra maceradas con carne picada, cebollas, piñones y algunas legumbres, acompañada de una salsa de limón. En la actualidad se hacen rellenos de otras verduras, como pimientos, tomates, berenjenas, hojas de col o la propia col usando versiones muy parecidas del relleno usado para las hojas de parra.

En nuestra receta vamos a usar el bulgur como parte del relleno. Para los que no lo conozcáis os comentare que se trata de grano trigo cocido y secado al sol, que posteriormente se muele en distintos grosores. Su preparación es similar a la del arroz, necesitando menos agua para su cocción y dando una textura parecida a la del cuscus. Su sabor es algo mas terroso que el del arroz, combinando muy bien con sabores cítricos como el limón y la naranja.

Esta elaboración no es compleja, pero si laboriosa, hay que vaciar los calabacines y si no se dispone de herramientas apropiadas puede costar un poco. En cuanto a los ingredientes, en la receta original se usaba pasta de tomate y de pimiento rojo. La primera se ha explicado en la receta de calabaza hornada de hace un tiempo, en cuanto a la pasta de pimiento se puede encontrar en las tiendas de alimentación asiática o se puede prepara de manera análoga usando pimientos asados. En mi caso he tirado por la calle de en medio y he hecho un poco de trampa, he aprovechado unos pimientos asados que tenia en la nevera y algo de tomate triturado de lata para prepararlos con un poco de ajo, algo del calabacín extraído y un poco de aceite. He reducido la mezcla en la sartén hasta obtener una textura de crema espesa y he usado esto en sustitución de las pastas de tomate y pimiento.

Por ultimo un apunte sobre el bulgur y la carne, el bulgur se puede sustituir por cuscus o arroz. En caso de hacerlo por arroz lo mejor seria hidratarlo al menos una hora antes de usarlo en el relleno, simplemente ponerlo a remojo durante este tiempo antes de usarlo. En cuanto a la carne, en la receta original se usa carne de cordero picada a mano, yo la he sustituido por carne picada de ternera y cerdo sin añadir ninguna grasa extra. Esto cambia el sabor y deja menos grasa en la salsa obtenida de la cocción de los calabacines pero sigue estando muy bueno.

Ingredientes(Para 2 personas):
-2 calabacines medianos.
-1/2 cebolleta o cebolla medianas.
-1 taza de tomate triturado y otra de pimiento asado.
-150 gramos de carne picada.
-150 gramos de bulgur de grano medio.
-1 diente de ajo.
-1 cucharada de pimentón dulce o una mezcla entre dulce y picante.
-1/2 cucharadita de pimienta molida.
-El zumo de un limón.
-Sal y aceite.


Preparación:

Lo primero, un apunte sobre las medidas de la carne y el bulgur, que sobre o falte cantidad dependerá del tamaño de los calabacines. Lo suyo es añadir mas bulgur en caso de que falte carne, pero puede ser difícil de calcular a simple vista.

Empezaremos vaciando los calabacines, yo usé un par de cuchillos y una cucharilla, si tenéis algún vaciador de verduras os facilitara la vida mucho. Pero se puede hacer con otros utensilios y solo llevara algo más de tiempo. Reservad algo del calabacín para la reducción de tomate y pimiento rojo y guardad las puntas de los calabacines para usarlos como «tapones».

En una sartén poned un poco de aceite, el ajo picado, los pimientos horneados y el tomate. Cocinadlo a fuego medio hasta que se evapore el agua y quede una pasta consistente, reservad para que atempere un poco.

Mientras se va cocinando poned en un bol grande, la carne, el bulgur, la cebolla picada fina, la pimienta y el pimentón. Cuando la pasta que hemos hecho en el paso anterior este atemperada, mezcladlo todo y amasadlo con las manos hasta tener una masa homogenea.

Rellenad los calabacines con la masa y cerradlos con las puntas que reservamos antes. Después pondremos dos o tres dedos de agua en una olla y colocaremos los calabacines rellenos dentro, se debe de cubrir como medio calabacín con el agua. Llevaremos a ebullición y cocinaremos durante unos 25 minutos, con la olla tapada, girando los calabacines una o dos veces durante el proceso. Antes de terminar la cocción añadiremos el zumo de limón, como cinco minutos antes de terminar.

Serviremos los calabacines cortados y con un poco del agua de la cocción para ponerles por encima.

Bacalao al pil pil con patatas cocidas

El bacalao al pil pil es una de esas recetas que se antojan complicadas si no se conocen pero que en realidad son relativamente simples, tanto en técnica como en ingredientes. Hoy os presento una receta de esas de socorro que solo requiere de descongelar el pescado con tiempo, si se tiene congelado, y poco más.

Si buscáis por la nube encontrareis muchas recetas de bacalao al pil pil, cada ella con un truco, un sistema o una técnica para cocinar el pescado y para ligar la salsa. Polémicas aparte del método yo os presento mi sistema, no es mejor ni peor, solo es un sistema para hacer este plato. También os daré algún consejo extra tanto para la cocción del pescado como para ligar la salsa.

Como curiosidad os diré que se trata de una receta considerada para pobres, razón por la cual no se encuentra referencias escrita de ella hasta el siglo XX. Se supone que se trata de una evolución de la receta de bacalao a la provenzal y cuenta la leyenda que se popularizo debido a un error en un pedido de bacalao en salazón.

Por 1836 un comerciante de Vizcaia, de nombre Simón Gurtubay, realizo un pedido de 20 o 22 bacaladas. Pero alguien confundió la «o» por un «0» y envió 20022 bacaladas al pobre tendero, este desesperado intento vender el genero por todos los medios, sin éxito. En ese momento intervino el destino y quiso que diesen comienzo las guerras carlistas, siendo sitiada la ciudad de Bilbao. Los alimentos empezaron a escasear y el comerciante pudo dar salida a su genero, que se cocinaba con otros alimentos que no escaseaban, el ajo, la guindilla y el aceite.

Sea o no cierto, la realidad del plato es que actualmente es ampliamente conocido. Y aunque no requiere de mucho trabajo, si necesita un poco de maña y algo de arte para su elaboración. Espero que la receta os guste y las explicaciones sean suficientes para que intentéis hacerla en casa.

Ingredientes(Para 2 personas):
-2 patatas medianas.
-Un cuarto de cebolla cortada a tiras.
-2 lomo de bacalao congelados, o desalados o frescos. Según encontréis disponibles.
-4 dientes de ajo de buen tamaño pelados.
-1 guindilla, opcional.
-Aceite de oliva, una buena cantidad en función de la cantidad de salsa que queráis ligar. Como medida, lo suficiente para cubrir un tercio del pescado.
-Sal, pimentón dulce y pimienta molida.


Preparación:

Pelad y trocead en rodajas dos patatas, ponedlas en una olla con abundante agua y sal y cocedlas hasta que estén blandas.

Limpiad pescado y trocead el pescado por raciones. Pelad los ajos y ponedlos junto con la guindilla en una sartén u olla de fondo plano, si como en mi caso es para dos personas una sartén de tamaño medio estará bien.

Poned la sartén a fuego flojo y dejad que los ajos se vayan dorando, cuando empiecen a coger color sacadlos de la sartén, junto con la guindilla si la pusisteis, y poned el bacalao con la piel hacia abajo. Aquí hay discrepancias y teorías, la razón principal por la que lo pongo boca abajo es que se lo vi a Martín Berasategui. La idea es que al poner la piel hacia abajo el aporte de la gelatina de esta sera mayor, pero como digo es mi opción.

Lo que si es importante es que no friáis el pescado, se trata de confitarlo a una temperatura media o baja durante unos tres minutos por lado, yo le añado un poco de pimienta molida a la parte sin piel del lomo. Cuando lo hayáis cocinado por los dos lados, sacad el pescado y volved a poner los ajos, apagad el fuego y dejad que el aceite se atempere durante un cuarto de hora.

En serio, no friáis el bacalao…

La única manera de ligar la salsa es que esta haya bajado su temperatura, podéis acelerar el proceso pasando el aceite a otro recipiente, a ser posible de metal. En este punto tenéis dos posibilidades, ir removiendo en la olla el aceite y los ajos con movimientos circulares hasta ligar la salsa. O usar un colador grande para ir removiendo el aceite y ligando la gelatina con este, este truco lo explica Karlos Arguiñano en uno de sus programas, el aceite del cocinado del pescado se va añadiendo a la sartén donde ha preparado este y va ligándolo con el colador.

Hagáis lo que hagáis, recordad que el aceite tiene que haber bajado de temperatura u os resultara imposible ligarlo. Ya solo queda emplatar, para lo cual cogeremos una fuente honda y pondremos las patatas y la cebolla en el fondo, decoradlo con un poco de pimentón dulce y a continuación, presentaremos las raciones de bacalao y pondremos por lo alto la salsa ligada. En caso de que os quede poco ligada no os preocupéis, la patata absorberá el aceite y cogerá un gusto sabroso.

Ensalada de espinacas con pollo y garbanzos

Continuando con los platos «verdes» hoy os propongo una receta de espinacas con un salteado de pollo y garbanzos ligeramente especiados, todo ello acompañado de una vinagreta de yogur, limón, ajo y aceite de oliva.

La elaboración de este plato es muy sencilla, se trata de una ensalada templada ya que los garbanzos y la carne se integran en la ensalada recién hechos. El aliño de yogur os dará un poco de melosidad al conjunto y aportara mas frescura, en este punto os podéis poner creativos. Podéis aliñarla con un tzatziki, ya hemos hablado de esta preparación con anterioridad, o decantaros por un aliño mas clásico de aceite y vinagre. No dejéis de jugar con los sabores y experimentad con las recetas.

El pollo y los garbanzos están especiados con comino en grano, pimienta negra molida y cúrcuma. Podéis sustituirlo todo por un poco de curry en polvo o añadir a la pimienta y el comino una pizca de curry, pero mi recomendación es dejar siempre los dos primeros ingredientes ya que aportan un toque muy original y diferente al conjunto.

En cuanto a los garbanzos, la recomendación habitual en este tipo de recetas. Si podéis hervirlos vosotros mejor, se ponen de remojo a la víspera y se cuecen en olla rápida durante unos 20 minutos. Pero si no teneos tiempo o no os habéis acordado los botes de legumbres ya cocidas están muy bien y son una conserva muy útil.

Ingredientes(Para 2 Personas):

-300 gr de espinacas para ensaladas.
-1/2 bote pequeño de garbanzos cocidos, unos 125 gr.
-100 gr de pollo, en las fotos se uso pechuga pero cualquier corte esta bien.
-1/2 cucharadita de comino en grano.
-1/2 cucharadita de cúrcuma en polvo.
-1/2 cucharadita de pimienta negra molida.
-Una rama de hierva buena o menta.
-Pimienta negra molida.
–Sal.
-Aceite de oliva.

Para el aliño:
-4 o 5 cucharadas de yogur, yo uso normal pero lo suyo es usar yogur griego.
-Zumo de medio limón. Conviene ir probando.
-1 diente de ajo muy picado o rayado.
-Sal y aceite de oliva.

Preparación:

En una sartén poned un poco de aceite y las semillas de comino a fuego bajo. Dejad que se doren unos segundos y añadid el pollo cortado a cuadrados de 1 cm de lado, se trata de tener trozos que nos podamos llevar a la boca sin problemas. Añadid la cúrcuma y la pimienta.

Punto de dorado

Cuando la carne este sellada, blanca por todas partes, añadid los garbanzos y removed todo hasta que estos empiecen a tostarse ligeramente, la carne también se ira dorando ligeramente. En este punto apagad el fuego y reservad.

Para el aliño mezclad en un bol el yogur, el ajo, el aceite, el limón y la sal. Lo mejor es ir probando para que el punto de sal y acidez sea de nuestro agrado.

En una fuente grande poned las hojas de espinacas, y sobre estas el pollo y los garbanzos. Acompañadlas de unas cuantas cucharadas del aliño y reservad lo que sobre para que cada uno se ponga lo que quiera. Yo las serví al modo árabe, con unas tortas de pan plano para que cada comensal fuera cogiendo con un trozo de esta y poniéndole la cantidad de aliño que quisiera.

Idea de presentación

Hojaldre de verduras

Una receta rápida y muy socorrida en caso de visitas, un hojaldre cubierto de verduras cocinadas a la plancha y terminada de cocer en el horno. Hemos aprovechado el pedido de Mas que lechugas para hacer esta receta con un estupendo calabacín de piel naranja, algo mas dulces y con la piel mas suave que los que tenemos habitualmente.

Como curiosidad os comentare que la masa que hoy conocemos como hojaldre es antigua como la historia del comer, se han descrito recetas con masas parecidas al hojaldre desde tiempos de romanos y griegos. Siendo probablemente anterior a estos, la elaboración o principio que sustenta esta masa es simple, intercalar una grasa entre las capas de masa de harina. Obteniendo al hornear un pan de múltiples capas, en forma de hojas de un libro que resultan muy quebradizas al comer.

La receta moderna tiene diversos orígenes, siendo descrita con detalle y profusión en 1607 por Hernández Máceras. Como origen anecdótico, relatan que un aprendiz de panadero olvidó poner mantequilla a una masa que debía ser horneada en el día. Preocupado por el enfado del maestro panadero añadió mantequilla a la masa mientras iba doblándola sobre si misma a toda prisa para evitar ser reprendido. La sorpresa llegó al hornear los bollos hechos con esta masa, ya que subieron de manera espectacular y uniformemente.

Ya en particular, os contaré con algo de sorna, que esta receta surge en mi recetario a raíz de un intercambio de ideas culinarias con un amigo de oscuro pasado onubense. A tal suerte, que en una ocasión me dio a entender, que cuando la tarde se alargaba y las ganas de cocinar no estaban prestas para la cena, el arreglaba el envite horneando una fina masa de hojaldre con las verduras que mas a mano tenia.

De tal guisa, que con la copla me quedé y hete aquí el resultado de mi experiencia, sin mas que aconsejar al lector que juegue con distintas verduras y pruebe a añadir otros elementos, como queso o carne, a la pieza a hornear. Sin duda el resultado no desmerecerá del explicado tras estas lineas.

Ingredientes(Para 2 personas):
-Un rollo de masa de hojaldre rectangular, aunque puede tener la forma que queráis.
-1 calabacín de tamaño grande.
-1/2 cebolla cortada en juliana.
-1 o 2 tomates cortado en rodajas.
-Un poco de orégano.
-2 cucharadas de zumo de limón, opcional.
-Un huevo batido para «pintar» la masa, opcional.
-Sal y aceite de oliva.


Preparación:

Cortad el calabacín en rodajas y pasarlo por una sartén con un poco de aceite, dándole un toque de sal para que suelten agua. Cuando estén hechos, dorados y algo tiernos, cocinar la cebolla. El punto de esta ira al gusto, yo tengo tendencia a dejar que se caramelice, pero podéis cocinarla menos.

En una fuente de horno o en una rejilla poned la masa de hojaldre y doblad los filos hacia adentro, os quedara una suerte de «marco» que rodeara la masa. Con un tenedor, pinchad el interior de la masa y esparcid el zumo de limón. También podéis «pintar» el borde exterior con huevo batido para que se dore al cocinarlo.

Ahora solo queda rellenar el interior del «marco» con la cebolla, el calabacín y los tomates cortados a rodajas. Estos últimos no hace falta que los cocinéis ya que se harán en el horno, espolvoread el orégano por encima y metedlo al horno previamente pre calentado a 230º. Yo lo cocine a uno 190º durante 25 minutos aproximadamente.

Como podéis intuir esta receta admite mil variaciones, la mas obvia es quizás añadir algún tipo de queso. Sospecho que en este caso los quesos curados irán mejor que una mozzarella, ya que esta soltara mucha agua y puede arruinar la masa. En todo caso, jugad, experimentar y divertiros.

Fideuá de pescado

En realidad esta receta no es una fideuá, ya que estas suelen quedar con el mismo punto que las paellas, con el fideo suelto. En este caso la receta esta a medio camino entre una sopa de galeras y una fideuá, jugando con los sabores y texturas de la sopa y el fondo de la primera.

En esta receta no vamos a usar marisco de una manera directa, se trata de una versión a lo «pobre» de las recetas en las que me inspiro, pero trato de mantener ese sabor característico que tantas alegrías puede dar en una mesa compartida con la familia y/o los amigos. Pero usando bacalao y sepias congeladas, de esas que podemos tener para un desavío.

Tened en cuenta que se trata de un básico. A partir de aquí podemos ir añadiendo ingredientes y técnicas para aproximarnos a las recetas inspiradoras. El principal ingrediente que yo simplifico es el fumet, que en nuestro caso es comprado de supermercado. Si queréis hacerlo vosotros y no complicaros mucho os recomiendo dos técnicas o la mezcla de las dos.

Un fumet es un caldo hecho a partir de verduras, pescado y marisco. Normalmente se trata de restos de pescados, la cabeza, cola y otras partes no utilizables así como caldos resultado de hervir mariscos.

Como caldos básicos sin pescado el mas socorrido es el caldo resultante de hacer mejillones, con un sabor potente y muy característico. Otro añadido puede ser el resultante de sofreír unas cascaras y cabezas de gambas que después herviremos, trituraremos y pasaremos por un chino o colador, quedando un caldo rosado de intenso sabor a gamba. Ambas opciones o la mezcla de estas os dará un fumet muy consistente que no requerirá de partes de pescado que quizás os cueste mas encontrar.

La inspiración para esta receta me vino al ver un programa de Karlos Arguiñano. Este hombre a educado a mi generación, sin menospreciar a las madres y padres que siempre han estado ahí para alimentarnos, en temas de cocina y es un referente en lo tocante a divulgación gastronómica. Como anécdota contar que en mi época de piso de estudiante su programa era la sobremesa de la casa y mas de una de sus recetas termino en nuestras cazuelas con mayor o menor éxito.

Ingredientes(Para 4 personas):
-Un lomo de bacalao congeladas.
-6 sepias pequeñas congeladas.
-3/4 de litro de caldo de pescado.
-320 gr de fideo grueso.
-1 ajo picado.
-1 cebolla picada.
-1 puerro picado.
-2 zanahorias picadas.
-Un vaso de tomate triturado.
-2 ramitas de hierbabuena.
-Sal y aceite de oliva.


Preparación:

Limpiad pescado y sepias. El bacalao suele tener la piel, lo mejor es quitársela usando un cuchillo bien afilado, las sepias pueden venir con las bocas o alguna parte dura, lo mejor es retirársela para que no nos las encontremos al comerlas.

En una sartén, con un poco de aceite caliente, haremos las sepias troceadas junto con el ajo, las cocinaremos hasta que dejen de soltar agua a fuego fuerte. Normalmente unos 5 minutos a partir de que empiecen a evaporar, después reservaremos para ponerlas al final en la fideuá. La razón de hacerlo así es que estos cefalópodos tienes dos cocciones, una primera muy rápida y una segunda muy lenta. Queremos aprovechar su primera cocción para que queden blandas.

En una sartén grande pondremos a pochar la cebolla, el puerro y la zanahoria. Cuando la cebolla empiece a estar rendida añadiremos el tomate, lo saltearemos unos minutos para que los sabores se mezclen y añadiremos los fideos. Cocinaremos un minuto los fideos con la verdura y verteremos el caldo y la rama de hierbabuena.

La idea es dejar que todo cueza unos minutos, cuando la pasta empiece ha ablandar añadiremos el pescado limpio y troceado a tacos. y dejaremos cocinar todo hasta que se haya hecho la pasta, momento en el que añadiremos la sepia cocinada con anterioridad.

Una vez añadida la sepia removeremos un poco y dejaremos reposar con el fuego apagado un par de minutos.

Una nota sobre la receta, a mi por herencia familiar, el cuerpo me pide añadirle manzanilla. El momento seria al terminar de pochar las verduras pero antes de incluir el tomate, se trata de que el alcohol del vino se evapore antes de añadir el tomate. La razón por la que no lo pongo en la receta es por mantener el espíritu de «piso de estudiantes» y no complicar el proceso.

Curry tailandes de gambas

Hace poco hice un curry de gambas de inspiración tailandesa que resulto ser muy del agrado de mis comensales, así que vamos a intentar poner la receta por escrito. No prometo que sea fiel a la de aquella quedada, pero por mi que no quede.

La cocina tailandesa se basa en un juego de sabores dulces, salados y picantes. En mi caso decidí empezar con una base de curry de vegetales a la que añadiría las gambas mas tarde, el toque marino lo lograría usando un poco de salsa de pescado con la que además salaria el guiso.

En este caso la mezcla de especias se haría con un poco de curry en polvo picante al que añadiría pimienta de Jamaica, pimienta, nuez moscada, comino, semillas de cilantro y cardamomo. Por ultimo una cucharada de asafoetida conseguiría ese toque ácido y sugerente de una cocina tan exótica como la tailandesa.

Los puristas pueden decirme que esta mezcla de especias no es propia de la comida de la región, y estarían en lo cierto. Pero no se trataba de hacer un plato tailandés, sino de inspiración tailandesa. Quizás el toque mas autentico de esta receta es el uso que haremos de los cacahuetes, muy usados en la gastronomía de la región.

Para los que no conozcan la asafoetida, daros un par de apuntes sobre ella. Se trata de una especia habitual en el medio oriente y es habitualmente usada en la elaboración de dals de lentejas en la india. De hecho yo la conocí en un curso de cocina hindú que nos impartieron en el Taller de cocina Andaluza, ya os hable de estos cursos en otra entrada.

En cuanto a la salsa de pescado, se trata de un fermento de pescado, sal y agua que en ocasiones se le añaden algas u otros productos marinos. Se usa para condimentar y salar la comida en muchas regiones del mundo, incluso en Europa tuvimos una versión muy extendida en tiempos de los romanos denominada Garum. En definitiva era una forma barata y viable de aportar sal a los alimentos, que en tiempos fue muy difícil de extraer, llegando a ser moneda de cambio, de ahí el termino salario.

Cthulhu aprueba esta salsa de pescado, garantía de calidad…

La receta que os pondré a continuación, recordad que se trata de una improvisación con lo que me encontré en la nevera de un amigo, os comento esto para que juguéis con los condimentos y verduras. Si no tenéis alguna de las especias que pongo a continuación o solo queréis usar el preparado de curry que os gusta no os cortéis y disfrutad de la cocina.

Ingredientes(Para 4 personas):
-200 gr de gambas congeladas sin cascara.
-1 cebolla de buen tamaño.
-1 trozo de jengibre, del tamaño de un dedo pulgar.
-4 ajos.
-1 calabacin.
-Un brócoli pequeño.
-1 o 2 pimientos verdes, dependiendo del tamaño.
-2 zanahorias.
-Un puñado de cacahuetes pelados crudos.
-1 lata de 250 ml de leche de coco.
-200 gr de arroz basmati.
-4 cucharadas de curry en polvo o 1/4 de pastilla de pasta de curry, a ser posible picante, pero no es obligatorio.
-1/2 cucharadita de semillas de cilantro.
-1/2 cucharadita de pimienta entera.
-1/2 cucharadita de nuez moscada molida.
-1/2 cucharadita de canela molida.
-3 ó 4 granos de pimienta jamaicana.
-3 ó 4 vainas de cardamomo.
-1/2 cucharadita de asafoetida, si no tenéis usad el zumo de una lima.
-2 o 3 cucharadas de salsa de pescado.


Preparación:

Limpiamos y pelamos los ajos, el jengibre, la cebolla y los pimientos verdes. Lo ponemos todo en un robot de cocina y lo picamos, como apunte os diré que esta es la base de casi cualquier curry verde. En la India las amas de casa suelen congelar ingentes cantidades de este preparado pochado para poder hacer la comida mas rápidamente sin necesidad de tener que picar y pochar los vegetales cada día.

Ponemos el picado en una sartén con aceite y lo pochamos, cuando la cebolla empiece a caramelizar añadimos la mezcla de especias, las que no estén molidas tendréis que molerlas antes de ponerlas al fuego. Un consejo, antes de molerlas pasarlas por una sartén sin aceite, el calor hará que las esencias de las especias se acentúen y conseguiréis un sabor mas potente y mas aroma. Usad un mortero con un poco de sal para moler las espacias, si tenéis un molinillo de café de los antiguos usadlo. Conseguiréis un resultado mucho mas fino.

Añadid las zanahorias, el brócoli y el calabacin cortado a cuadrados de un par de centímetros de grosor y saltead con las espacias y el fondo de curry. Cuando estén dorados verted la leche de coco, la salsa de pescado y los cacahuetes molidos. No hace falta que los moláis perfectamente, si algunos trozos quedan grandes le añadirán textura al plato.

Este es el momento de empezar a preparar el arroz, lo primero sera enjuagarlo hasta que eliminemos la mayor parte del almidón. Para ello lavad el arroz con un colador hasta conseguir que no salga liquido blanco, cuando lo consigáis ponedlo en una cazuela con el doble de agua que de arroz y llevad a ebullición. Una vez que el agua hierva, bajad el fuego al mínimo y tapad la cazuela. Coced el arroz durante unos 15 minutos o hasta que este blando.

Si vais a servid el arroz en blanco sin mezclarlo con el curry podéis añadirle un par de vainas de cardamomo y otro par de clavos, estas especias aromatizaran el arroz y le darán un toque especiado que hará las delicias de todo el mundo. Y si estáis esplendidos añadid un poco de agua de coco a la cocción, no querréis hacerlo de otra forma.

Cuando el arroz este listo poned las gambas peladas en el curry, tapad y apagad. El calor residual del guiso cocinara el marisco sin necesidad de que se pase. Dejad reposar todo 5 minutos y presentar en la mesa junto con el arroz para que los comensales se pongan la cantidad que quieran de cada cosa, podéis acompañarlas también de unas tortas de pan.

Como os he comentado antes este es un básico de curry, con la base de cebolla, ajo y jengibre se hacen casi todos los currys que se os ocurran y solo queda añadir la combinación de especias que os guste mas para darle ese toque especial.

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